Esto no es un vídeo ni una maqueta: el formulario de la escena 1 crea un lead de verdad en el sistema, y lo ves aparecer en la escena 2. Todo con datos DEMO que se borran al final, delante de ti.
Este es el anuncio que ve en el móvil. Púlsalo, aterriza en la landing de la clínica y rellena el formulario como si fueras ese paciente — usa un teléfono inventado (600 00 00 00 vale) y dale a enviar. El lead entrará con el prefijo DEMO.
Real: ese envío dispara la misma puerta de entrada que usan las campañas de Meta. Y con «Móvil» la ves tal cual la ve el paciente en su teléfono.
Segundos después, el sistema tiene al paciente con su tratamiento, su urgencia y su canal — y una oportunidad abierta en la etapa «Lead nuevo» del embudo. Nadie ha tecleado nada.
Real: esto se lee en vivo del sistema, no es un dibujo. Si no aparece a la primera, dale otra vez — tarda unos segundos.
Esta conversación recrea una prueba real del asistente en el simulador del sistema. Fíjate: se presenta como asistente automático (lo exige la ley de IA), califica sin interrogar, da la cita en la misma conversación leyendo la agenda, y cuando aparece dolor escala a una persona — no vende. Y la confirmación llega en el momento, con un recordatorio unas horas antes — para que nadie deje el sitio vacío.
Recreado: en la plantilla el canal de WhatsApp se activa al dar de alta el número de cada clínica; el guion, los recordatorios y las respuestas son los de los workflows reales (confirmación, recordatorios, recuperación de no-shows).
El jueves a las 12:30 aparece la valoración que cerró el asistente, con su doctora y su tratamiento. Nadie ha descolgado el teléfono ni ha ido detrás del paciente: la clínica abre la agenda y la cita ya está puesta.
Recreación de la agenda para la demo. En producción es la agenda del sistema, con un calendario por tratamiento y por doctor. Si el programa de gestión de la clínica deja conectarse, su agenda es la que manda y esta la refleja; si no deja, esto funciona igual. Conectar el gestor es una mejora, nunca un cimiento. Y si no hay hueco que ofrecer, el sistema cierra contra el cupo que la clínica deja reservado o registra una petición — nunca llama «cita confirmada» a lo que aún no lo es.
Cada mensaje sale solo, en su momento y con cabeza: nunca de madrugada, y si el paciente no contesta, la llamada la hace una persona. Mejor una cita movida a tiempo que una silla vacía.
Real: los tiempos y los textos son los del workflow de confirmación y recordatorios de la plantilla; el canal se activa con el alta de WhatsApp de cada clínica.
Con 48 horas de margen, un hueco que se cae todavía se rellena con otro paciente. Con 24, se pierde.
Nunca antes de las 08:00: si toca de madrugada, se envía la víspera a las 20:00.
Cada paciente está siempre en una casilla del embudo: nada depende de que alguien se acuerde. Y el retorno se calcula con los números de TU clínica — mueve los controles.
Números ilustrativos de una clínica con campaña activa. En el panel real, cada barra se abre y enseña QUIÉN está en cada casilla.
La lógica es simple y honesta: de los leads del mes, los que hoy se enfrían por responder tarde — de noche, en fin de semana, en plena consulta — convertidos a su ritmo normal. Un solo implante al mes suele pagar el sistema.
Tras la valoración, el paciente recibe su plan en una página propia, clara y con la marca de la clínica — y la clínica sabe si lo abrió, cuándo, y qué decidió. Esta es la página real del paciente (clínica ficticia, datos ficticios).
Copia de demostración de la pieza real de seguimiento post-presupuesto. Los botones están desactivados aquí; en producción registran la decisión del paciente y la dejan a la vista de la clínica en su panel.
Con el plan aceptado — nunca tras una primera valoración: ahí todavía no hay nada que valorar — el paciente recibe la página de reseña (desplegable de abajo). Si la experiencia fue buena, un toque — y así se ve en la ficha de Google de la clínica. Y si no lo fue, se le abre además una vía privada para que la queja llegue pronto a una persona — sin esconderle a nadie el enlace público.
Recreación ilustrativa de la ficha. La página del desplegable es la copia de la pieza real de reseñas, con filtro honesto: cumple las normas de Google — a todos se les pide, a nadie se le bloquea.
Escribí un domingo por la tarde y me contestaron al momento. El lunes ya tenía mi valoración hecha y el presupuesto clarísimo desde el primer día.
Igual que entraron. Y con los datos de tus pacientes, las reglas van por escrito: qué se guarda, dónde y hasta cuándo.